miércoles, 27 de enero de 2016

Editorial: El valor de la Historia en la ¨autoridad espiritual¨

«Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro».
Eric A. Blair (George Orwell)


El concepto de espíritu ha sido tan relacionado a la percepción religiosa, que a veces olvidamos que la antigüedad de la palabra ¨spiritus¨ trasciende la época estatal, donde las religiones y/o la ideologías nacionales crearon territorios vinculados simbólicamente bajo la fe en algo común. Por eso, más de un marxista ortodoxo pensará en el espíritu como una referencia a el ¨opio de los pueblos¨, cuando la palabra espíritu, al menos etimológicamente –de cortar por lo diacrónico- es el aliento o sinónimo de vida; y la inspiración tiene un vínculo cercano con la palabra espíritu, pues proviene de la misma raíz. Es fuego y viento a la vez…

Desde luego, explicaremos a qué nos referimos cuando hablamos de ¨autoridad espiritual¨. Antes de eso, contarles con extrema alegría que hemos encontrado la tesis de unas ilustres estudiantes universitarias UNL del año de 1976 para el grado de Ciencias en la Educación, con el tema ¨Sinopsis Histórica de la Universidad Nacional de Loja¨. Las autoras son: Marcia García G.; Lola Salas de Coronel; Carmen Chamba, y Marrúm Chejín B., teniendo por directora de tesis a la Dra. Dolores Punín de J. en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Comunicación.

Este hallazgo no hubiera podido ser posible sin la colaboración orgánica y esmerada de Teresa Palacios, responsable de los fondos bibliográficos UNL. Eso de la ¨autoridad espiritual¨ se desprende de la tesis antes referida, en cuya primera página luego de la portada, aparecen cuatro citados de cinco, y el primero, un citado de Ernesto Codignola que nos llamó la atención, desde su obra ¨Pedagogía Revolucionaria¨ y que reza lo siguiente:

¨La Educación ha de ocuparse en gran manera de la Historia, porque la verdad no puede ser otra que la verdad de nuestra historia y la tradición se puede sólo superar si primero se la [ha] aceptado y si se ha comprendido todo su valor. Nos enseña a mantener la disciplina puesto que es el consenso espiritual entre quién manda y quién obedece, y si se obtiene tanto mejor cuanto mayor es la superioridad de quién tiene concedida la autoridad. La función de la educación en todos los grados es formar la autoridad espiritual¨.

Al parecer, algo nos pasó en Loja que decidimos archivar la historia en cuartos oscuros y mohosos. Nuestros ficheros han sido organizados por las bondadosas contribuciones de un erudito zarumeño, más por voluntad que por trabajo. Los profesores de Historia y Geografía son adultos mayores en vías de extinción, o bien son parte de la brutal fuga de cerebros que sufre nuestra ciudad. Y pese a que se trata de la ciudad históricamente más importante de las tres capitales de la región 7, no se cuenta con un centro especializado para el estudio de la historia y para la conservación del patrimonio histórico. Alguien está gestionando nuestro olvido y nuestra ignorancia, cabe decir. 

Escenas de la película basada en la obra de Orwell, 1984

Con esa inquietud nos dirigimos a la comisión legislativa encargada de la Educación Superior en la que están dos representantes lojanos, cuando estuvieron en nuestra ciudad. Se propuso la creación de un centro de investigaciones y estudios históricos para suplir el abandono a la memoria acaecido durante varias décadas en nuestro entorno ¨tan culto¨. Muchxs lojanxs no sabrían nunca descifrar la relación que hay entre nuestro terruño y el agua tónica, y otrxs no saben lo que es Cuxibamba... No sabríamos decir si esta inquietud tuvo eco. 

Pues nos gustaría que esos dos representantes lojanos en la Asamblea Nacional y que pertenecen a la Comisión correspondiente a la Educación Superior (Miryam González y Richard Farfán), promuevan desde la plenitud de sus funciones legislativas una normativa que resuelva como obligatorio la existencia de al menos un centro de estudios históricos por cada región administrativa.

La importancia del patrimonio histórico y la interpretación académica de la historia es irrefutable y no se trata de un lujo, sino de una simiente de la sociedad. La desidia hacia este aspecto tan profundo está afectando gravemente nuestra percepción del futuro, el cual por ahora se torna incierto y ambiguo, y solo la luz del conocimiento podrá asustar a las nutridas nubes de la ignorancia y el quemeimportismo que hoy nos oscurecen el horizonte.    


Redacción DirCom UNL, enero 2016
RV/.




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